viernes, 7 de diciembre de 2012

Tifón deja cerca de mil muertos


Familias enteras murieron dentro de refugios creyendo que allí se iban a salvar y miles se quedan sin casa en Filipinas



 
Muerte y dolor. Filipinas vive horas de pesadilla luego del paso del tifón 'Bopha' (Pablo) que arrasó con el país.

algomás
Una mujer embarazada, identificada como Lenlen Medrano, que estaba junto a su hijo de un año, fue encontrada deambulando por las casas destruidas.
Ya van 475 personas muertas y 379 están desaparecidas, según un balance
de las Fuerzas Armadas.
Los servicios de auxilio hallaron 258 cadáveres en la costa este de la isla de Mindanao y 191 cerca de las ciudades de Nuevo Bataan y Monkayo, una región montañosa con muchas minas de oro propicia a las avalanchas, indicó el general Bernardo Ariel, que coordina los servicios de socorro.
Otras 17 personas murieron en la isla de Mindanao y nueve en otras islas del archipiélago, indicó por su parte la oficina de seguridad civil en Manila.
El tifón 'Bopha' entró en Filipinas el martes por la noche por el este de Mindanao, con vientos de hasta 210 kilómetros por hora y fuertes lluvias, que provocaron avalanchas e inundaciones.
La prioridad del gobierno es ahora construir alojamientos precarios para los 179 mil filipinos que vieron sus viviendas destruidas.

CADAVERES ENTRE ESCOMBROS
Las ciudades devastadas por el tifón se han tornado fantasmales. Como una película apocalípitica, los cadáveres aparecen entre los escombros y toneladas de piedra y tierra. El director ejecutivo del Consejo Nacional de Desastres, Benito Ramos dijo que 200 mil personas están en la calle.
Surigao del Sur, Davao Oriental y el Valle de Compostela están bajo estado de calamidad.
Muchas personas murieron enterradas por avalanchas de tierra, sobre todo en Nuevo Bataan. Otros perecieron ahogados o desaparecieron arrastrados por las riadas. También hubo algunos que fallecieron electrocutados o golpeados por objetos lanzados por el viento.
Cientos de personas deambulan por las calles destruidas sin donde acudir. Gritos de dolor se multiplican entre los escombros.
El gobernador del Valle de Compostela, Arturo Uy, dijo que 'muchas personas murieron donde pensaban que estaban seguras, pero el viento destrozó los refugios'.
Un edificio, un centro sanitario y un tribunal cubierto en Nuevo Batán donde se escondieron los vecinos fueron arrasados por el tifón

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